Marie-Louise Mignot Arouet, conocida como Madame Denis, mantuvo una relación incestuosa y prohibida con su tío materno Voltaire, tras quedarse viuda, a lo largo de más de treinta años. En aquel tiempo, supervisó la publicación de las obras del escritor y filósofo mientras este permanecía en un largo exilio, asumió la coordinación del estreno de sus piezas teatrales, gestionó los asuntos de índole económica que su tío tenía pendientes en París y tuvo que defenderlo de las falsas acusaciones que le llovían por doquier. Con los márgenes de libertad de acción que le fueron concedidos como mujer (no siempre holgados pese a su condición social privilegiada), Madame Denis creó su propio salón literario e inició el camino de la escritura dramática, la traducción y la composición musical. Y, aunque no alcanzó el éxito en ninguno de estos ámbitos, sí defendió una estética y un criterio personales, que sirvieron de inspiración tanto a Voltaire como a otros ilustrados franceses. Contada con gran pulso narrativo por Antonio Gil Ambrona, la vida de esta mujer extraordinaria, que estuvo marcada por la tragedia y por insóli